Carta abierta al PSOE

No me gusta repetir tema, ya que en el artículo anterior ya he desmentido a los desmentidores con este asunto: Una Web que consigue un oxímoron: desmentir bulos verdaderos
Pero si el PSOE presenta en el Congreso esta PROPOSICIÓN NO DE LEY, no me queda más remedio que pedirle un poco de coherencia, imparcialidad y justicia, o, al menos, algo de disimulo.
La coherencia debería empezar por las propias siglas del PSOE, que no han acertado ni una.
La P de partido, no la considero muy apropiada, ya que un partido político es una entidad de interés público, y el historial de sus dirigentes nos indica que los intereses que han defendido siempre han sido los de ellos mismos y los de su grupo. Me parece más adecuado usar la palabra lobby o grupo de presión.
La S de socialista también está fuera de contexto. La RAE dice que socialismo es el sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes. Dado que con la proposición que nos incumbe se intenta censurar, prohibir o penalizar algunos congresos sobre temas sanitarios, pero no todos. Y, precisamente, los congresos que quedan libres corresponden a multinacionales no estatales con capital privado, de las que luego hablaremos, no se vislumbra una socialización de la salud por ningún lado.
La O de obrero es casi un insulto para sus afiliados. Cantar con el puño en alto junto con los subvencionados mineros del carbón no beneficia a los obreros españoles. Desde hace muchos años, el PSOE se ha dedicado a favorecer a grupos de presión que se han ido poniendo de moda como “políticamente correctos”, pero nada que ver con los trabajadores, que al final han sido los paganos vía impuestos de las medidas populistas y absurdas que el PSOE ha ido promoviendo en una carrera alocada hacia el papanatismo más esperpéntico.
La E de español la enterró el último presidente, el de la sonrisa enigmática, cuando en un arrebato de elocuencia dijo la frase lapidaria “que el concepto nación es discutido y discutible”, mientras les prometía a los corruptos del 3% que redactaran el estatuto que les diera la gana, que el lo aprobaría sin leerlo.
Después de este breve paréntesis vamos a entrar en materia. Para que haya una mejor comprensión voy a ir copiando partes del documento y añadiendo mis aportaciones. Para evitar confusiones pondré el documento de la proposición no de ley en azul y mis añadidos en negro.
El cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, los distintos tipos de cáncer que existen se deben a multitud de factores y aproximadamente un tercio de las muertes se deben a factores de riesgo alimentarios o a hábitos poco saludables. Entre las diferentes causas endógenas o exógenas del cáncer no existe evidencia sobre su relación con factores emocionales.
Las mal llamadas terapias alternativas, o pseudoterapias, basadas en teorías sin ningún fundamento científico, tienen el peligro de desviar a pacientes con cáncer del acceso a tratamientos que pueden salvarles o mejorar sustancialmente su esperanza de vida (lo que técnicamente conocemos por «pérdida de oportunidad terapéutica»).
Como en un párrafo tan pequeño se han logrado concentrar una gran cantidad de despropósitos, paso a enumerarlos por separado:
Critica terapias que no tienen fundamento científico y recomienda otras terapias que tampoco lo tienen. Hace afirmaciones de salvar o mejorar sustancialmente la esperanza de vida, que no están respaldadas por ninguna evidencia científica.
Trata a los ciudadanos como niños menores de edad o adultos con un grave déficit intelectual, incapaces de informarse y tomar decisiones sobre su propia vida y su salud. El que hace la propuesta, cuya ignorancia sólo es superada por su soberbia, se arroga la peligrosa tarea de tomar la decisión sobre tratamientos en los que se juega entre la vida y la muerte. Elimina todas las opciones de los enfermos dejándoles sólo una, que provoca unos efectos secundarios terribles y una eficacia no demostrada científicamente.
Si no se hablara de algo tan grave, el concepto «pérdida de oportunidad terapéutica» sería motivo de una sonora carcajada. Un enfermo de cáncer tiene una docena de opciones diferentes, entre ellas la de no hacer nada. Llamar una «pérdida de oportunidad terapéutica» al hecho de no escoger el tratamiento más peligroso, con una gran pérdida de calidad de vida, con un índice de éxito muy bajo, respaldado por enormes intereses creados, y sin referencias conocidas de evidencias científicas, parece la rabieta de un niño que no quiere admitir que los Reyes Magos ya no le van a traer el tren eléctrico.
¿Cómo se puede permitir en pleno siglo XXI que se celebren en nuestro país congresos, como uno recientemente realizado en Barcelona, donde se aseguró que el cáncer tiene como causas razones psicológicas o de estrés?
Parece ser, según el PSOE, que un menor puede tomar la decisión de abortar o cambiar de sexo sin el consentimiento de sus padres. En cambio, a un adulto no le está permitido asistir a unas charlas donde se expongan conocimientos o ideas (correctas o falsas), para que luego pueda decidir libremente qué hacer con su vida. Curiosamente, todo lo que produce medicalización y gasto farmacéutico, no sólo se permite, sino que se promociona y a veces se obliga, sin importar si atenta contra el sentido común o la ley natural. Por contrario, cualquier actitud que pueda restar ingresos a la industria debe ser censurada al más puro estilo inquisitorial, sin importar los daños colaterales que pueda producir.
Pues bien, en este evento una serie de personajes, conocidos por su presencia en programas de televisión y en redes, promovieron públicamente esas teorías y daban consejos disparatados sobre cómo afrontar el cáncer. En ese congreso se ponía en duda la eficacia de algunos de los tratamientos actuales, como la quimioterapia, ante el asombro y la indignación de la comunidad científica y médica.
Es probable que se dieran consejos disparatados, pero que se quedan cortos ante los disparates que proponen los oncólogos con la licencia vigente.
La comunidad científica y médica hace muy bien en indignarse cuando alguien duda de la eficacia de sus tratamientos, pues eso menoscaba su prestigio y su dignidad. Para evitar que vuelva a ocurrir semejante afrenta, propongo que hagan públicos los estudios que demuestran que con la quimioterapia se obtienen mejores resultados que con el mismo tipo de cáncer no siendo tratado con nada. Con lo fácil que es estamparles en la cara de los charlatanes los estudios que demuestran la bondad de la quimio, no puedo entender que se dejen avasallar y se resistan a mostrarlos.
Si no enseñan las evidencias científicas de los tratamientos, luego no se quejen de que aumenten las sospechas de que se estén cometiendo fraudes científicos en enfermedades extremadamente rentables como es el cáncer.
Existen herramientas legales, profesionales, administrativas y penales, para tratar de impedir la difusión de esta información acientífica que es perjudicial para la salud, pero existe una cierta pasividad en las administraciones sanitarias.
Si se tuviera que impedir toda la información acientífica, habría que quemar la mayoría de los libros de medicina y clausurar casi todas las universidades.
A la pasividad en las administraciones sanitarias, yo lo llamaría miedo o prudencia a que los crujan en los juzgados. Tomar un camino inquisitorial es peligroso, sobre todo si quieres aparentar que eres democrático y alardeas de libertad de expresión.
Al parecer, este congreso de Barcelona no se trata de una excepción. Este tipo de eventos en los que ponentes con o sin formación médica hacen afirmaciones y recomendaciones de carácter sanitario sin base científica acontecen con cierta frecuencia.
Todos los médicos sin excepción hacen afirmaciones y recomendaciones de carácter sanitario sin base científica. Si se sigue por ese camino saldrían a la luz todos los fraudes científicos que se aceptan como buenos en los últimos 50 años, y advierto que son muchos y sonados.
La lucha contra el intrusismo profesional, el fraude y la publicidad engañosa es una
responsabilidad que compete a diversas autoridades y administraciones: profesionales, autonómicas, estatales y judiciales. Pero el Gobierno de España no puede quedar impasible ante lo que representa un riesgo contra la salud pública.
El mayor riesgo contra la salud pública lo representa la medicina oficial a las órdenes de la industria farmacéutica, amparada por las corruptas oficinas de regulación de medicamentos, con conflicto de intereses en la mayoría de sus dirigentes.
EI Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en coordinación con las
Comunidades Autónomas y las corporaciones profesionales, debe actuar y evitar estos congresos donde se hacen este tipo de afirmaciones.
Puestos a evitar congresos donde se afirman teorías sin evidencia científica, también hay que evitar todos los congresos financiados por la industria a los que acuden los médicos con todos los gastos pagados, incluidas las bebidas espirituosas y los servicios de señoritas de vida alegre.
Como el objetivo de las farmacéuticas es el beneficio empresarial, las bebidas, los viajes y las prostitutas son luego cargadas en el precio de los medicamentos que paga la seguridad social.
Me parecería bien que eso lo hagan los médicos que atienden una consulta privada, pero si hablamos de los médicos que su sueldo y sus recetas son pagadas con dinero público, me parece tremendamente inmoral.
Si a algún lector le hace ilusión ver los “regalitos” que le han hecho a su médico de cabecera, a continuación pongo el listado con nombre y apellidos de las diferentes farmacéuticas.
Esta es la lista de Lilly
La de Sandoz
Novartis
Roche
Para poder ver la lista de Pfizer hay que ir pinchando en las casillas como si jugaras a la Oca. Es una manera de que la gente se canse y no mire la lista de los “regalitos”.
Además de los médicos individuales, hay sustanciosas cantidades otorgadas a asociaciones, fundaciones, colegios de médicos, etc.
Por eso precisamente el Congreso de los Diputados ya debatió y aprobó en sesión de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales de 21 de Septiembre de 2017 una Proposición no de Ley instando al Gobierno a tomar diferentes medidas, entre las que se incluían: promover un mayor control sobre la publicidad e información sanitaria, mejorar la formación del público y los profesionales para evitar las pseudoterapias, colaborar con el Observatorio de pseudociencias de la Organización Médica Colegial, promover campañas divulgativas con el objeto de evitar el fraude y la información pseudocientífica, incrementar la vigilancia y sanción del intrusismo profesional y otras prácticas contrarias a la ley.
Cuidado con esa bravuconada de mejorar la formación del público. Supongo que se quiere decir mejorar el adoctrinamiento del público, pues como el público se informe se van a cabrear mucho al enterarse de todos los fraudes que les han colado.
Al Observatorio de pseudociencias de la Organización Médica Colegial ya le dediqué este artículo en su momento: Habemus Tribunal de la Santa Inquisición Médica Colegial de España
Todavía estoy esperando alguna aclaración.
Por todo ello, el Grupo Parlamentario Socialista presenta la siguiente:
PROPOSICIÓN NO DE LEY
«El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
1. Incrementar los controles sobre las convocatorias de congresos acientíficos, así como cualquier otro tipo de cursos, anuncios, programas en medios de comunicación y redes sociales, que juegan con la esperanza de las personas enfermas, ofreciendo propuestas carentes de cualquier rigor o evidencia.
Al leer este punto no puedo evitar recordar las palabras del Tribunal de la Santa Inquisición, prohibiendo religiones, libros, obras de teatro, canciones u opiniones que discreparan de la única verdad verdadera de la que era único custodio el Santo Tribunal y nadie más. Los edictos se promulgaban como dogma de fe (igual que la mayoría de los tratamientos médicos), y nadie podía discutirlos bajo pena de muerte. La pena de muerte era un acto de compasión con la que te hacían el maravilloso regalo de salvar tu alma, y los desagradecidos a los que mataban encima se quejaban.
2. Revisar la normativa aplicable con el fin de valorar el incremento de las sanciones a los responsables de difundir información y publicidad engañosa en materia de salud.
Ya de paso también se deberían incrementar las sanciones a los responsables de las farmacéuticas que han vendido miles de millones en medicamentos con publicidad engañosa, con resultados de muertes en muchos casos, y luego han pagado una multa que no era ni la centésima parte del dinero que habían recaudado.
3. Reiterar las medidas que el Congreso de los Diputados aprobó ya en esta XII Legislatura instando al Gobierno a luchar contra las pseudoterapias, el fraude, el intrusismo y la publicidad engañosa en materia sanitaria».
Empezando por el Ministerio de Sanidad.
Les deseo suerte con el Ministerio, porque el amigo Jesús García Blanca hace muchos años les preguntó una cosa muy sencillita y todavía está esperando. Aquí se puede ver la correspondencia mantenida y la frustración consiguiente para conseguir las referencias primarias con las evidencias de los tratamientos que se llevan 30 años aplicando a los falsamente etiquetados de Sida.
CONCLUSIÓN
El PSOE debería tratar de conservar la poca credibilidad que le queda informándose de los temas que va a tratar antes de hacer el ridículo.
Quizá alguien piense que critico al PSOE porque mis ideas políticas encajan con otro partido o ideología. La realidad es que no voto a ninguno de los partidos que existen en la actualidad debido a su falta de ética, manipulación de la igualdad, porque todos se saltan la constitución y porque ninguno respeta mis derechos ni mi dignidad como ser humano. No puedo respetar a quien no me respeta ni merece ser respetado.
Enlazo otras críticas a otros políticos para demostrar que no soy sectario.
Basta ya Mari ano, que a tus votantes les duele el idem
Carta abierta a los líderes de Podemos
Correcciones al Sr. Ministro de Industria D. Miguel Sebastián – Rankia
Carta abierta para el Sr. Ministro de Hacienda – Rankia
Carta abierta a la nueva Ministra de Sanidad Leire Pajín – Rankia

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