Voy a hacer una donación para la esclerosis lateral amiotrófica

Ahora se ha puesto de moda salir en la tele bañándose con un cubo de agua fría y hacer una donación para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Como yo en verano ya me ducho con agua fría, voy a pasar directamente a la donación.

Si analizamos todas las campañas de recaudar fondos que se han hecho en los últimos 50 años para investigar la cura de enfermedades incurables, veremos que los resultados del despilfarro de esos miles de millones han sido desoladores. Por tanto, no es descabellado pensar que en este caso va a ocurrir lo mismo.

He leído algunos de los desatinos con los que piensan dilapidar el dinero recaudado. En España pretenden analizar comparativamente el genoma completo de unas 1000 personas con E.L.A., y cada una de esas tonterías inútiles tiene un coste de alrededor de 2000 euros. Dos millones a la basura y aún no habrán empezado a investigar nada. Eso sí, alguien se va a forrar a costa de los incautos.

Prefieren dedicarse a buscar la causa de las enfermedades en cosas exóticas y poco probables como la genética o los virus asesinos, que admitir que la explosión de casos de este tipo de enfermedades en las últimas décadas han coincidido con la introducción de la comida basura, la generalización de miles de productos químicos en la vida diaria, el aumento exponencial en el uso de medicamentos y vacunas, y la moda de inventar enfermedades con tratamientos muy peligrosos que destrozan, sobre todo, la flora intestinal y el sistema inmunitario.

Muchas de estas enfermedades incurables son debidas a que el tipo de vida moderno, repleto de venenos, ha arrasado completamente el organismo. Las funciones corporales básicas ya no responden ante los retos habituales y cotidianos. Por si todo ello no fuera poco, la acidifación de todos los fluidos internos (explicaré este tema con más extensión en breves días) corroen, ensucian e impiden la nutrición y asimilación del oxígeno en los tejidos internos.

Por ejemplo: en la esclerosis múltiple los ácidos corroen la mielina. La mielina es una cubierta de proteínas y grasas que envuelve las fibras nerviosas permitiendo la transmisión de los impulsos nerviosos sin que haya cruces, como ocurre cuando los cables eléctricos están pelados. Lógicamente, buscar la causa genética es una soberana estupidez, lo que hay que hacer es una dieta que alcalinice el organismo, después de desintoxicarlo y eliminar los metales pesados.

PASEMOS A LA DONACIÓN

Como la Farmafia corrupta ya ha demostrado durante 50 años que no es capaz de dar ninguna solución (no han encontrado la cura para ninguna enfermedad, salvo para las que se curan solas y a pesar de los tratamientos), en vez de donar dinero voy a donar mi tiempo para tratar de curar esas enfermedades “incurables”.

Como no me gustan las discriminaciones, no voy a discriminar al resto de enfermedades incurables en favor de una sola, me parecería absolutamente inmoral favorecer a unos enfermos y dejar tirados en la cuneta a otros.

Como mi pretensión no es la de curar a dos docenas de personas, sino la de abrir los ojos de la población para que la mayoría de los enfermos puedan curarse ellos mismos sin dinero ni ayuda de nadie, no tengo más remedio que imponer ciertas condiciones para evitar que la industra impida solemnemente que cualquier método para curar estas enfermedades llegue a ser de dominio público.

Como cualquiera puede imaginar, cualquier cosa que yo pueda descubrir sobre la salud del ser humano será muy difícil que se pueda demostrar con un estudio “científico”. Ya se encargaría la “Farmafia” y la industria alimentaria de no financiar ningún estudio que pueda demostrar que se pueden curar enfermedades con productos gratuitos y que no se pueden patentar. Por el mismo motivo de que la mayoría de soluciones son gratuitas y no patentables, nadie va a desembolsar unos cuantos millones en un estudio sólo por el capricho de demostrar algo que él ya sabe.

Se me ha ocurrido la manera de poder demostrar lo que digo sin que nadie pueda argumentar que no es científico: hay que montar un show tipo gran hermano, que tenga una difusión semanal en alguna televisión nacional (el que se difunda la verdadera ciencia de la salud es el único motivo que me incita a perder mi tiempo demostrando algo que ya conozco). En un precioso chalet en la playa y con retransmisiones semanales de las mejores jugadas filmadas en directo, yo curo a un surtido de personas con problemas diversos que la ciencia de hoy en día no sabe o no le es rentable curar. Hay que tener en cuenta que la salud no es nada rentable, ¡sólo lo es la enfermedad!

Cogeremos algunos niños autistas recién diagnosticados, algunos cánceres de piel o de boca (la elección de estos tipos de cáncer es para que se pueda ver en televisión que están curados sin necesidad de acudir a ningún laboratorio). Algunas personas que están en la lista de espera para cortarles la pierna. Tres casos de E.L.A. y otros tantos de esclerosis múltiple. Gente etiquetada de Sida y de hepatitis C (con estos no hace falta ningún tratamiento). Diabéticos, alergias incurables, etc. Personas con enfermedades incurables variadas, pero que su curación se pueda apreciar en directo sin necesidad de que ningún científico la confirme (supongo que se entiende que sea precavido en ese aspecto).

Como es natural, no usaré para curar a estas personas ningún producto que necesite receta o pueda producir el más mínimo efecto secundario. Es lógico que así sea, puesto que yo no soy médico y ni siquiera me conozco los nombres de
los huesos. Lo que pasa es que para curar a la gente no hace falta ni saber medicina ni utilizar productos caros. La mayor parte de los productos que voy a utilizar son gratuitos, abundantes y al alcance de cualquier pobre sin un duro en el bolsillo. Precisamente por eso, porque la emisión de ese programa dejaría con el culo al aire a la industria, nunca permitirán que se emita.

Este tipo de cosas sólo se podrán hacer cuando el poder resida de verdad en el pueblo (y no lo que ocurre ahora con este sucedáneo de Memocracia), que es el único interesado en que los conocimientos ancestrales sobre la conservación y restablecimiento de la salud salgan a la luz. Mientras los enfermos sean tratados como a clientes a los que hay que mantener en su ignorancia, seguirá el sufrimiento innecesario a escala mundial.

Como es natural, la cadena de TV que hiciera esto tendría que comprometerse durante un año, a pasar semanalmente un resumen de 15 minutos con un vídeo grabado por nosotros. Caso de no querer seguir, debería pagar una fuerte penalización estipulada en el contrato. En el caso improbable de que se llegara a hacer algo parecido a esto, cuando saliera en antena la primera curación, la Farmafia amenazaría a la cadena con cortarle la publicidad si emitía otro capítulo. Luego dirían que se había cometido fraude y que fue todo un montaje, y la gente se lo tragaría sin pestañear.

Si las asociaciones de enfermos realmente se hubieran fundado para ayudar a los enfermos, en vez de estar todas bajo el paraguas de la industria a cambio de cuatro regalitos baratos, harían presión para difundir la manera de curar a sus asociados. Se supone que esas asociaciones se han creado para evitar el sufrimiento de los afectados y no para que la Farmafia les pague el alquiler del local social y el bus en los viajes, a cambio de tener secuestradas sus voluntades y que nadie mueva un dedo en alguna dirección que no sea la que marca el que pone el dinero.

Comprendería que los enfermos fueran reticentes a hacer cualquier tratamiento peligroso (como los que están haciendo la mayoría), pero dejar pasar la ocasión de curarse con la garantía de que nunca se les hará nada que pueda tener el más mínimo efecto secundario, parece absurdo.

Repito mi donación: me comprometo a atender a los enfermos gratis en el chalet antes mencionado durante un año, siempre que se cumplan las condiciones necesarias (que salga por televisión nacional) para que no sea una pérdida de tiempo para todos. Regalo mi tiempo, pero no voy a pagar los gastos de estancia ni manutención de nadie. Eso lo tendrán que pagar los que realmente estén interesados en los resultados, porque no creo que exista ningún anunciante que financie el experimento.

Los enfermos voluntarios que quieran formar parte del experimento tienen que estar dispuestos a hacer y comer lo que se les diga sin objeciones. Lo que van a comer no les va a gustar nada, pero, para su consuelo, yo me comprometo a comer exactamente lo mismo que ellos todos los días.

Si realmente los medios de (in)comunicación fueran libres e independientes, se pelearían por tener la exclusiva de este experimento, pero el derecho de los ciudadanos a ser informados, ni está ni se le espera.

Atención, enfermos incurables, la pelota está en vuestro tejado.

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