Remedios absurdos que funcionan: cómo diagnosticar el empacho
Es un método muy sencillo y tremendamente eficaz. Llevo 60 años viendo cómo se ha aplicado a las personas de mi alrededor y no lo he visto fallar ni una vez. Conozco pocas cosas con un índice de fiabilidad del 100%, pero ésta es una de ellas.
En algunas provincias es bastante conocido, sobre todo por personas que ya habían nacido en los años 50. En cambio, en otras nunca han oído hablar de este sistema.
Quiero darlo a conocer porque puede ser muy útil cuando no se tiene claro lo que le pasa al enfermo. Yo he visto recetar antibióticos a una persona empachada, que lo único que han conseguido es hundirlo más en su estado. Con este método sencillo de diagnosticar el empacho se hubieran evitado esos medicamentos peligrosos y sus terribles efectos secundarios.
Cuando alguien está muy empachado, no tiene fuerzas para nada, se siente hundido y sin ánimos para abrir los ojos. Por supuesto, no tiene hambre, pero eso le tiene sin cuidado a los que lo atienden, que lo primero que hacen es atiborrarlo de comida para que recupere las fuerzas, y lo único que consiguen es agravar su estado.
Cuando alguien está empachado no digiere nada de lo que entra, lo único que se consigue comiendo es hacer el tapón más grande. Debe estar al menos un par de días o tres sin comer absolutamente nada. Si no se hace eso, el asunto se va a alargar con posibilidades de que surjan complicaciones.
Si el empacho es de pequeño a mediano (eso se sabe con la medida que después veremos), serán suficiente dos días sin comer tomando los siguientes líquidos:
Tres tazas de salvia repartidas durante el día (no existe otra planta mejor para este caso).
Un par de vasos de caldo de verduras con el zumo de un limón.
Tres vasos de zumo de manzana recién hecho.
Toda el agua destilada que quiera tomar, sin forzar.
Nada más.
Si el empacho es grave, hay que administrar una lavativa de agua destilada con infusión de tomillo. Si al día siguiente no ha bajado, otra lavativa.
MÉTODO DEL PAÑUELO PARA DIAGNOSTICAR EL EMPACHO
Se coge un pañuelo grande y se toma la medida de tres veces el brazo de quien va a medir al enfermo. En el vídeo siguiente se puede ver cómo una mujer mide a un hombre con el pañuelo, pero no se ha visto el momento en el que ha tomado la medida de los tres brazos antes de empezar a medir al enfermo.
Una vez que se tiene la medida exacta de los tres brazos, se dobla el pañuelo por la medida y se aplica en el ombligo del enfermo (él mismo lo sujeta). Entonces se vuelven a medir los tres brazos, desde el codo hasta el dedo corazón del que mide.
Tanto al tomar la medida como luego al medir al enfermo, hay que hacerlo con cuidado para que la medida sea exacta, desde el codo al dedo corazón extendido.
Si el enfermo está empachado, faltará pañuelo al medir, por tanto, la tercera vez que se mide con el brazo, el dedo corazón, en vez de apuntar al ombligo, quedará más alto. Cuanto más empachado, más alto.
Si el empacho es pequeño o mediano, el dedo quedará por debajo de la altura del corazón. Si es más grave, con el dedo corazón se llegará a tocar la barbilla e incluso la cabeza. O sea, que de manera milagrosa, faltarán más de 30 centímetros de pañuelo.
Para demostrar la efectividad de este sistema, que pone los pelos de punta, porque atenta contra todas las leyes físicas, algunas veces he hecho lo siguiente:
Pongo dos personas juntas, una empachada y la otra no. Mido al que está empachado y el dedo llega al pecho (faltando bastantes centímetros de pañuelo). Sin tocar nada, se pasa el mismo pañuelo al ombligo del que está sano, se vuelve a medir, y ya no falta pañuelo. Se puede repetir la operación las veces que se quiera sin ningún fallo.
Algunos empachos no salen midiendo por delante, en cambio, sale el empacho midiendo por detrás. Parece ser que esto es debido al tipo de empacho que tenga el enfermo. Tanto si sale por delante o por detrás, el método que hay que aplicar para curarse es el mismo.
Hay personas que dicen que santiguándose cada vez y diciendo una oración, además de saber si está empachado, le ayuda a curarse. Como no sé la oración, ni he podido comprobar si funciona, para curarse prefiero emplear el método puesto arriba. Pero para diagnosticar el empacho no conozco ningún método mejor.
Cuando el enfermo esté curado tendrá hambre, antes no debe comer. Para saber que tiene hambre y no ganas de comer alguna porquería, se aplica el método siguiente:
En la primera comida tiene que comer alguna verdura que nunca le haya gustado. Ejemplo: tengo un amigo que no le gusta nada la coliflor, cuando estuvo empachado le dije: cuando te apetezca comerte un plato de coliflor hervida sin ningún aderezo, quiere decir que ya tienes hambre. Así lo hizo, y cuando realmente tuvo ganas de comerse ese plato, era la señal de que tenía hambre. Luego dijo que le había gustado mucho. Ello no es extraño, pues la mejor salsa del mundo es el hambre de verdad.


