Diez niños sufren autismo debido a los metales disueltos en las vacunas
Mario tiene tres años y medio y 27,5 veces más mercurio en su organismo de lo normal. También sus niveles de aluminio están alterados y casi doblan lo indicado. Su desarrollo fue normal hasta los 20 meses pero, a partir de ahí, el pequeño de Sueca comenzó a presentar pérdidas a nivel social y lingüístico hasta que, el pasado mes, se le diagnosticó autismo.
«Yo no soy científica y no sé a qué se debe», previene su madre, Caritat, pero también sugiere: «Mi hijo se lleva seis meses con Alejandro, el hijo de Manuel, y es posible que les suministraran las mismas vacunas».
Alejandro y Manuel son hijo y padre. Su caso es muy similar al de Mario y Caritat, y precedente. A principios de junio, Manuel García, vecino de Ibi, denunció públicamente el diagnóstico de intoxicación por mercurio de su hijo, de 3 años. En su caso, los niveles de mercurio quintuplicaban lo normal. También presentaba contaminación por arsénico (320 veces más de lo normal).
García cree que esta intoxicación se debe a las vacunas que le inocularon a su hijo hasta los 18 meses, momento en el que el pequeño comenzó a manifestar comportamientos autistas y, por eso, ha unido su caso a la reclamación interpuesta por más de 70 familias contra el Ministerio de Sanidad ante la Audiencia Nacional. Unos pasos que también quieren seguir las otras familias afectadas.
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