Carta abierta a los ignorantes

Lo primero que hay que decir es que todos somos ignorantes, ya que ninguna persona sabe todo lo necesario para ser completamente feliz en su vida. Quizá por eso un sabio que sabía mucho dijo: “yo cambiaría todo lo que sé, por todo lo que me falta saber”. Se nota que le gustaban las transacciones ventajosas.

CLASIFICACIÓN DE LOS IGNORANTES POR EL PELIGRO QUE REPRESENTAN:

EL QUE ES IGNORANTE Y LO SABE: esta persona no representa ningún peligro para los demás, pero sí para él mismo, pues su ignorancia le hará meterse en líos que hasta pueden costarle la vida.

EL IGNORANTE TITULADO: cualquiera que haya sacado un título en una máquina expendedora de licencias para ejercer llamada “Universidad”, acaba pensando que sabe, puesto que ha perdido unos años estudiando el tema en cuestión. El problema es que la universidad no se dedica a impartir conocimientos para comprender y dominar un tema en concreto, sino que su objetivo es adoctrinar al sujeto para que cumpla las directrices económicas, políticas, sociales y culturales que los que mandan han diseñado para la humanidad.

Un ejemplo: la aplicación práctica de la medicina que ha aprendido un médico en la universidad, produce unos resultados mucho peores que no hacer nada. Puesto que lo único que le han enseñado es a hacer cribados peligrosos, dar por buenos los falsos diagnósticos, y envenenar a todo lo que se mueve con fármacos.

Antes de la plandemia los tratamientos médicos y los fármacos eran la tercera causa de muerte en el planeta. En el mundo post plandemia ya se puede apostar sin temor a equivocarse que van a ascender en el podio a la PRIMERA CAUSA DE MUERTE.

Es una obviedad decir que el ignorante titulado es un gran peligro para cualquiera que por pereza ponga la vida en sus manos.

EL IGNORANTE POLÍTICO: a la ignorancia del político se suma su malicia. Lo único que quiere es permanecer en la poltrona que tan buenos réditos le ofrece, pero eso le encierra en un círculo vicioso: no puede contrariar a la mayoría, ya que perdería las elecciones, lo que le obliga a tomar las decisiones que menos convienen a sus votantes. Pues por todos es sabido que la inmensa mayoría históricamente se ha equivocado siempre.

El político es más peligroso que el titulado, pues en su infinita ignorancia, muchas veces superada por su soberbia, puede sacar su vena totalitaria y obligar a la población a hacer cosas muy perjudiciales para la salud, la economía y la convivencia.

EL IGNORANTE BIEN INTENCIONADO: este espécimen es el más peligroso de todos, pues su pretendida buena intención le da fuerzas para saltarse todas las precauciones lógicas.

Como ejemplo perfecto del peligro de este espécimen, tenemos la siguiente noticia:

Vacunan contra la covid-19 a hombre de 121 años en Perú

Vacunan a un anciano de 121 años. Para llegar hasta su casa, la brigada de vacunadores tuvo que caminar hasta tres horas por montañosos caminos rurales de difícil orografía.

Con las patitas tan cortas que tiene un virus, nunca hubiera podido llegar a esa zona apartada, pero eso a los ignorantes no les interesa. Quieren presumir delante de sus amigos que caminaron 3 horas para poder envenenar a un anciano inocente que no hacía daño a nadie.

RECOMENDACIÓN PARA LOS IGNORANTES

Como nadie podrá nunca atesorar todos los conocimientos necesarios para una vida plena y feliz, lo ideal es aprender un mínimo de cosas importantes que te permitan tener una vida digna, sin sufrimiento y sin privaciones de las cosas más necesarias.

Demos un repaso empezando por lo más importante:

LA SALUD

Lógicamente, la salud siempre va la primera. Sin salud nadie puede ser feliz y tener una vida digna.

Conservar la salud es algo muy sencillo, la prueba es que las lagartijas analfabetas y los incultos gorriones lo consiguen al 100%. Torear los defectos que te incitan a perder la salud es más complicado. Veamos:

LA PEREZA de tener que ir a comprar frutas y vegetales, tener que lavarlos hoja por hoja, perder tiempo preparándolos, luego tener que limpiar todo lo que se ha ensuciado. Es difícil resistir la tentación de pedir una pizza o comida china sin mover el culo del sofá, que viene en una caja de cartón, comer con cubiertos desechables y luego tirarlo todo sin tener que lavar. Para lavar la conciencia diremos que lo hemos tirado al contenedor del reciclado.

LA GULA de los paladares poco educados por comer cosas con sabores fuertes y texturas contundentes. Hay que recodar que el pez muere por la boca, y que un ser humano es un estómago con patas.

LA SOBERBIA de decir que se come el caviar más caro y se bebe champán francés. Los pobres incautos no saben que las cebollas nuevas que hay ahora y que valen menos de un euro por kilo, hechas al grill con aceite de oliva y poca sal son un manjar sólo al alcance de paladares sibaritas. Se quedan dulces como si fueran mermelada de cebolla. Yo las uso de relleno para las tortitas, que aderezadas con mayonesa de aguacate pueden provocar un éxtasis sensorial sólo comparable con la degustación de la ambrosía que bebían los dioses griegos.

LA TELE-BORREGO-ADICCIÓN: comer lo que sale en la tele. Usar lo que dice la tele. Tomar los medicamentos que aconsejan en la tele. Hacer caso a la científica Belén Esteban cuando aconseja inocularse un potingue transgénico experimental. Dar veracidad a todos los que salgan en la tele llevando una bata blanca.

LA IRRESPONSABILIDAD de delegar la dieta en manos de un endocrino y la salud en manos de un matasanos, que durante la plandemia se ha pasado su juramento hipocrático por el arco del triunfo. Cualquier titulado que no se haya negado a cometer crímenes contra la humanidad, está incapacitado de facto para ejercer la medicina.

EL EXCESO DE INTERVENCIÓN: nuestro cuerpo es una máquina perfecta capaz de repararse a sí misma, con la única condición de que no se la moleste. Cualquier intervención por nuestra parte para forzar al cuerpo a hacer algo, con total seguridad será perjudicial, pues nuestro cuerpo tiene una sabiduría atemporal y, nosotros, como estamos demostrando, somos muy ignorantes. Como un ejemplo de estupidez se puede poner el bajar la fiebre.

EN SEGUNDO LUGAR TENEMOS EL DINERO

El dinero sirve para comprar las cosas necesarias para conservar la salud, la dignidad y no pasar privaciones.

Las cosas que necesita un ser humano son pocas y baratas:

Alimento: los productos más sanos son los más baratos, porque se producen en abundancia y son de estación.

Techo: va bien tener un techo cuando llueve, pero sirve cualquiera, aunque no se haya pintado nunca.

Abrigo: es conveniente tener ropa de abrigo cuando hace mucho frio, pero es fácil de conseguir, ya que a todos los inmigrantes que llegan les dan mantas, y como son un engorro enseguida las tiran al contenedor.

Es conveniente tener unas reservas puestas en algo que mantenga el poder adquisitivo, para no verse obligado por la necesidad a tener que aceptar trabajos inmorales, insalubres o peligrosos.

Como decía un sabio: un poco de dinero evita preocupaciones, mucho las aumenta.

LIBERTAD, DIGNIDAD Y EDUCACIÓN DE LOS HIJOS: una vez que alguien ha aprendido a conservar la salud y a manejar correctamente el dinero, lo siguiente que tiene que aprender es a conservar su libertad y dignidad. Tendrá que estar muy atento, pues va a recibir ataques invisibles por todos los flancos.

Y lo más importante de todo es no permitir que adoctrinen a los hijos, pues si les cuadriculan la mente nunca más podrán funcionar como seres humanos libres y con dignidad.

Aunque se sigan ignorando el resto de los miles de temas que la sociedad considera importantes, con los pocos que se han expuesto se puede conseguir una vida bastante interesante y divertida.

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54 Respuestas

  1. Roger dice:

    Hola D. Francisco.

    Si tuviera que dar un pronóstico de como ve el mundo de aqui a 5 años, que cree que podemos encontrarnos? a que cree que nos enfrentaremos.

    Habrán pasado ya algunos años desde la vacunación masiva del covid y es probable que muchos sean reiteradamente vacunados todos los años. En este contexto no me parece raro que haya un aumento brutal de muertos a nivel mundial y que vivamos colapsos en hospitales (esta vez reales).

    En 5 años podemos vivir en un mundo totalmente diferente.

    ¿Cómo cree que afectaría a las bolsas una despoblación masiva a nivel mundial? Entiendo que con caidas brutales en las bolsas.

    Quizás en 5 años se hayan eliminado al 80 % de la población y las bolsas hayan caído un 80 % por el camino. Igual los que quedan vivos viven hasta mas felices y tienen buenas oportunidades a todos los niveles (incluso económicos y de inversión).

    No quiero decir con esto que me alegre del escenario que planteo, pero quien se está vacunando lo está haciendo libremente y asumirá sus consecuencias. Simplemente comento un hecho que puede darse.

  2. Arsenio dice:

    Hoy nos almorzamos con esto del diario social masón/globalista:
    https://elpais.com/espana/2021-07-03/todos-los-mayores-de-edad-podran-ser-movilizados-en-caso-de-crisis.html
    Hay detalles preocupantes como la posibilidad de requisar lo que se les ocurra a cuento de una «crisis». Creo que hay que dar un empujón a esos víveres poco perecederos y estar atentos por si hay que echar mano del poco o mucho dinero que tengamos.

  3. Arsenio dice:

    No sé si la anterior noticia debe estar en algún foro específico…

  4. ecocono dice:

    SI PUEDE, ¡NO VAYA AL MEDICO!
    El doctor Antonio Sitges-Serra (Barcelona, 1951) ha ejercido 40 años en la sanidad pública, entre la cirugía, la investigación y la consulta.
    Conoce el sistema y sus enfermedades tan bien como los cuerpos de los miles de pacientes que han pasado por sus manos.
    Pero Sitges-Serra no es un médico normal: en su libro, Si puede, no vaya al médico, publicado por Debate y Libros del Zorzal, y prologado por el filósofo Manuel Cruz, planta cara a la industria farmacéutica y diagnostica la peor enfermedad del siglo XXI: el tecnoutopismo médico.
    P. Todo el mundo quiere que haya más y mejores máquinas en su hospital.
    R. Y nuevos fármacos, un progreso sin límites. Es un mecanismo de autodefensa, queremos seguir en ello, más, más, más, como si así fuéramos a vencer a la muerte.
    Pero yo creo que es un mal camino. Por lo pronto, nos ha conducido al sobrediagnóstico.
    P. ¿Qué es el sobrediagnóstico?
    R. Con la tecnología de detección más avanzada, se encuentran enfermedades que en realidad no son tales.
    No hay síntomas, el paciente está bien, va a una simple revisión y, con el nuevo superescáner de última generación, encuentran un cáncer de dos milímetros en el tiroides.
    El médico te dice: «Hemos visto un cáncer de dos milímetros». Y tú crees ser un enfermo de cáncer, y te tratan como tal, aunque en realidad no te pasa nada.
    P. ¿Un cáncer puede ser inofensivo?
    R. Sí. Puede no dar la cara nunca. Pero una vez que estás sobrediagnosticado, caes en un círculo vicioso de revisiones que te harán dependiente del hospital, además del estrés, el miedo y la ansiedad.
    Y eso, en caso de que el médico de turno no quiera darte quimio o incluso operarte, siempre con la mejor intención, desatando una carnicería innecesaria.
    Pues bien, esa carnicería no la provocó tu cáncer sino su diagnóstico.
    De este modo es como la tecnología de detección precoz se convierte en un problema grave para tu salud.
    P. ¿Hay mucha gente por ahí con cánceres inofensivos que nadie ha visto?
    R. Muchísima, claro. Cuando alguien se muere por cualquier causa, de vejez, por ejemplo, es muy frecuente encontrar cáncer de tiroides en el cadáver.
    El 20% de pacientes que mueren de lo que sea lo tiene.
    Si tú compras esta máquina tan fantástica que detecta tumores de menos de dos milímetros, puedes acabar extirpándole el tiroides al 20% de la población por nada.
    En Corea del Sur, un país absolutamente esclavo de la tecnología, es justo lo que pasó. Fue una masacre.
    Miles de tiroides extirpados por cánceres inofensivos que jamás hubieran dado la cara.
    P. Es decir, que si me detectan un cáncer de dos milímetros, ¿no tengo cáncer?
    R. Exacto. Los diagnósticos aumentan con las máquinas ultramodernas, pero no la mortalidad.
    ¿Por qué? Porque detectan cánceres que no matan, ni dan síntomas ni nada.
    Otro ejemplo: el 80% de los varones tiene cáncer en la próstata al morir. Ha muerto de otra cosa, por ejemplo, de un infarto, pero tenía ese cáncer no se sabe desde cuándo, sin que nadie lo viera y sin dar síntomas.
    Para la vida del paciente, lo mejor es que no se lo detecten.
    P. Usted dice muchas cosas que desafían la intuición.
    P. Lo sé. Se ve además otro problema en los hospitales con las máquinas más modernas: el de la interpretación.
    La lectura radiográfica de una mamografía o de cualquier otra cosa te exige experiencia. Si no la tienes, vas a levantar falsos positivos.
    Las máquinas siempre necesitan profesionales formados, y la innovación constante juega en detrimento de la curva de aprendizaje de los médicos, y por tanto en contra del paciente.
    P. ¿Cuándo se empezó a complicar la cosa?
    R. El siglo XX ha sido muy potente en el progreso tecnológico de la medicina, pero ahora los beneficios de las novedades son muy pequeños y el coste es enorme.
    Por ejemplo, muchas intervenciones quirúrgicas han triplicado su duración respecto a las de los años noventa, por robotizarse.
    Por tanto, el número de quirófanos necesarios aumenta. El robot hace la cirugía mucho más complicada, mucho más cara, mucho más prolongada, y los resultados no son mejores que sin robot.
    Pero los industriales quieren vender sus inventos, y los políticos y los ciudadanos se dejan deslumbrar. Así es el tecnoutopismo.
    P. ¿Qué le supone a la economía de un hospital, por ejemplo, un robot para operar próstatas?
    R. Un gasto inicial de un millón y medio, y unos mantenimientos anuales de más de 100.000 euros. Más el coste de enseñar a los médicos a usarlo.
    El gran problema de la sanidad es el incremento de los costes: el coste aumenta cada año, en gran parte porque se compran productos innecesarios, pero glamurosos.
    La sanidad está entre el 20 y el 25% del PIB, y cada año crece. El año pasado, un 6%, mientras el PIB creció solo un 2%.
    Si no fuera por el tecnoutopismo, los costes se reducirían enormemente. Se podría dedicar más dinero del PIB a la Justicia o a la dependencia. Y además, sobran médicos.
    P. ¿Cómo? Siempre se dice lo contrario, que faltan médicos.
    R: Ya, pero esto es así porque hemos creado una sociedad hipermedicalizada e hipocondríaca.
    Mira: cuando preguntaron a Oriol Bohigas, el gran urbanista, cómo solucionaría el problema del tráfico en Barcelona, dijo: «Pues muy fácil, haciendo que las calles sean más estrechas».
    Esta paradoja también se puede aplicar a la medicina. Si tú vas generando necesidades, siempre vas a tener más demanda. Si ensanchas las carreteras, tendrás más coches.
    P. Usted aboga por poner límites.
    R. Y por replantearnos nuestra relación con la muerte. El médico especialista vive de espaldas a la muerte.
    Es poco compasivo y siempre tira para adelante. Siempre hay otro medicamento, otro instrumento, etcétera.
    P. Siempre esperamos ese milagro.
    R. Esperamos que inventen algo, y es irracional. El tecnoutopismo nos exige vivir de espaldas a la muerte.
    Hablas con oncólogos y la muerte no existe. Para ellos, hay un fármaco, un TAC y un tumor. Y con eso van jugando hasta que la cosa explota.
    Si nos reconciliáramos seriamente con la muerte, pondríamos en cuestión este sistema sanitario.
    Pero tú no puedes decir que un paciente de ochenta y tantos años no debe ingresar nunca en la UCI, porque te llaman de todo.
    P. ¿Por qué no debe ingresar?
    R. Porque sabemos que un enfermo de 85 años que pasa una semana en la UCI tiene un 70% de posibilidades de morirse en el hospital, y otro 30% de morirse durante el año siguiente.
    El margen coste-efectividad del tratamiento es nulo. Pero, como el sistema paga, esto no se valora en medicina pública. Y debería ser la guía.
    P. ¿Qué otros ejemplos hay de tecnoutopismo en la medicina contemporánea?
    R. La mal llamada ‘prevención del cáncer de mama’ es un ejemplo brutal. Yo digo que es mejor olvidarnos de las mamografías y dedicar esos recursos a poner más guarderías, para que las mujeres puedan parir antes.
    Influye más en que no mueras de cáncer de mama que adelantes la maternidad que 20 mamografías en 20 años.
    La medicina preventiva tiene que ver con cambiar hábitos sociales malos para la salud, y no con someter a todas las mujeres a escáneres gratuitos a partir de los 40.
    P. ¿Las mamografías periódicas no evitan que las mujeres mueran de cáncer de mama?
    R. A lo largo de la vida de una mujer, entre los 40 y los 90 años, tiene un 10% de posibilidades de morir de cáncer de mama y un 90% de morirse de cualquier otra cosa.
    Es decir: la mamografía trata con una enfermedad de poca prevalencia.
    Eso para empezar, pero, además, se han hecho estudios comparados: mil mujeres mamografiadas y mil mujeres no mamografiadas.
    Pues bien: en un grupo se mueren cuatro, y en el otro se mueren cinco.
    Quien hace mamografías, dice entonces que ha muerto un 20% menos, pero esto es una trampa: una enferma de mil no justifica que a las otras 999 mujeres les hagas una mamografía al año.
    Pero hay más: de esas mil mujeres mamografiadas, 200 dan alguna vez el falso positivo. Es decir: que les tienen que repetir la mamografía o hacerles una biopsia.
    Finalmente, un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente. Así que es mejor para las mujeres que no les hagan mamografías.
    P. Todo está lleno de anuncios, sin embargo, diciéndoles que se las hagan. Y que nos miremos el colesterol.
    R. Una sociedad hipocondríaca y sobremedicada. Desde luego.
    La hipocondria social tiene muchos factores: la prensa, los médicos, la industria, las sociedades científicas, etcétera.
    El bombardeo de noticias y anuncios sobre los peligros de caer enfermo genera ansiedad. Y es una ansiedad avalada por la Sociedad Española de Cardiología.
    P. Leyendo su libro, he tenido la sensación de que el debate sobre las vacunas está envenenado, y que el hecho de que los antivacunas sean estúpidos da carta blanca a las farmacéuticas para meternos vacunas que no necesitamos.
    R. Así es. A la industria farmacéutica le vienen muy bien los antivacunas.
    El debate gira en torno a un falso dilema.
    Las vacunas, la higiene, los antibióticos y la cirugía menor son los cuatro grandes pilares de la sanidad del siglo XX.
    No hay duda. Ahora bien, cuando el calendario pediátrico de vacunas supone 45 dosis en seis años, yo digo: ¿estáis seguros?
    Porque a lo mejor estamos sometiendo el sistema inmune de estos chavales a un bombardeo que no sabemos en qué va a terminar.
    Porque una cosa es que vacunes de las enfermedades como la viruela, el tétanos, la tos ferina, difteria, poliomelitis, etcétera, y otra que empecemos a ampliar el mercado: que si la meningitis, que si el neumococo, que si el papiloma…
    Ahí nos estamos pasando. Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado.
    ¡No vaya alguien a pensar que uno es antivacunas, como esos estúpidos acientíficos!
    P. Es parte de la medicalización de la sociedad, que usted describe.
    R. Claro. No queremos morirnos, ni tampoco queremos tener dolor, ni tristeza.
    Entonces se medicalizan la muerte, el dolor y la tristeza, y sale ganando la industria, no las personas.
    ¿Qué pasa cuando bajan el límite aceptable de colesterol en la sangre? Que tienes millones de enfermos que necesitarán millones de dosis de medicación.
    Por no hablar de esa otra cosa que hacen, que es inventar enfermedades.
    P. Respecto a las farmacéuticas, usted dice que muchos medicamentos se comercializan antes de saber si son seguros.
    R. Es algo impresionante. El 40% de medicamentos que se han demostrado mortales después de empezar a venderse tarda todavía dos años en ser retirado del mercado.
    ¿Por qué? Porque el desarrollo del fármaco ha sido caro, e intentan amortizarlo en los primeros años.
    La industria aprieta mucho porque sabe que o bien el medicamento va a acabar desvelando algún problema, o no es tan efectivo como se vende, o bien va a salir un competidor.
    ¿Cómo lo consiguen? Con propaganda, y convenciendo a médicos, a veces con métodos poco honestos.
    En la oncología, esto es muy normal. La oncología es una de las prácticas más corruptas de la medicina.
    P. ¡Esa frase tiene tela!
    R. Ya, ya. Cuando rascas un poco la especialidad por dentro…
    La gran mayoría de oncólogos de cierto renombre cobran directamente de la industria farmacéutica, o a través de ensayos, o en especies, o a través de congresos.
    La oncología es una de las especialidades con más inversión de todo tipo.
    P. El lunes fue Blue Monday, el día más triste del año, así que tenemos que irnos a comprar para curarnos. Creo que es una buena síntesis de lo que cuenta su libro.
    R. ¡Ja, ja! Sí, es la medicalización de la vida, hasta de los lunes.
    Convierten en enfermedad (con su fármaco correspondiente) la tristeza, el sexo, la nutrición, la regla, la menopausia, la fealdad, la estupidez…
    Todo lo humano es susceptible de tratamiento, y la industria amplía su mercado. Como dijo Huxley, la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos.
    Entrevista realizada al doctor Antonio Sitges-Serra por Juan Soto Ivars publicada en El Confidencial (Madrid) 22.01.20

  5. Maria J. dice:

    Hola Francisco,

    He estado buscando en el blog pero no encuentro nada para la psoriasis, que recomienda para esta enfermedad?

    Muchas gracias.
    Un abrazo.

    • Podría ser por una alergia, que se soluciona con dieta sana y prescindiendo de todos los lácteos y los medicamentos.

      O podría ser porque los riñones no van bien, en cuyo caso hay que tomar caldo de hervir cebollas en agua destilada, y beber un litro de zumo de naranja al día fuera de las comidas y un litro de agua destilada.

      O podría ser por ansiedad o estrés, en cuyo caso habría que preguntarse los motivos que provocan esa situación. Y la respuesta siempre es que no hay motivos lo suficientemente importantes para arruinar la salud de una persona. Por tanto, proseguir en esa situación es una actitud infantil y poco razonada.

  6. ecocono dice:

    Porque la manzana y la zanahoria son compatibles? se combinan en el zumo de zanahoria y me dijo que eran compatibles. Tenía entendido que la fruta solo se debe comer con fruta.

  7. jose dice:

    Barceiona. jueves, 9. de enero de 1930

    Carne Mala, Pescado Ruin, Agua infectada, todo esto acorta la Vida. Más Aún: Todos Fuman hoy (hasta las Mujeres); muchos comen y beben más de lo necesario y casi nadie mastica bien la comida, como debe.

    https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1411579

  8. Xfed dice:

    Buenas francisco, ¿Me podría pasar algún PDF para negarme a vacunarme del coronavirus?, me serviría de gran ayuda

  9. brenda valdena dice:

    Además de felicitar esta entrada que, en cuestión de un mejor planteamiento inteligente del tema roza practicamente lo imposible. Habría que tener en cuenta (por el hecho de pisar terrenos peligrosos), que estamos en una sociedad muy evolucionada y en concreto respecto al nivel que hemos llegado y todavia tenemos que llegar en cuanto a la tolerancia. Para mejor ilustrar, prefiero citar una frase célebre de un buen conocedor de la mente y la psicología del humano, Fiódor Dostoyevski:

    «La tolerancia llegará a tal nivel, que las personas inteligentes tedrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles.»

    Yo me planteo. Los amos se quieren cargar… a los débiles, ignorantes, imbéciles y pobres o justo quieren una sociedad que todos sean como estos al estilo de la peli «Idiocracia»?

    Por internet se puede encontrar gatorade a buen precio: 0.76€/50cl. «Tiene electrolitos»…

    Me parece que está de moda la canción de los Chunguitos: Dame veneno. «Dame veneno que quiero morir dame venenooooo». La cantaremos este verano…

  10. ecocono dice:

    Pensáis que hay vacunas placebo? y en qué porcentaje?

    • Antonio dice:

      segun la doctora Nadia Popel vio el prospecto de las vacunas en su hospital y dijo que estan usando placebos y vacunas de nueumococo, ademas de la del covid, lo normal en experimentos para contrastar resultados.

      Este dato explica el porque no todos se magnetizan tras vacunarse.

      • ecocono dice:

        hay forma de confirmarlo, se pueden analizar las vacunas y saber que llevan? sin fiarse del prospecto que dirá cualquier cosa, analizar las vacunas es tan difícil?

        • Antonio dice:

          ya se esta haciendo en el foro lo llevamos diciendo hace semanas.
          llevan oxido de grafeno que produce los mismos efectos graves que el covid.

  11. Josu dice:

    Qué porquerías meterán en las puñeteras vacunas para que se peguen a la piel hasta los teléfonos?! 😲😲😲.
    https://odysee.com/@ElArconte:e/WhatsApp-Video-2021-06-30-at-15.37.58:5?fbclid=IwAR3bscqYtD82EhDniArXvJfaH3einGolMQfXbRe5I5_UiFLmpCoPzGuFw1M

  12. Leonardo dice:

    Estimado Sr. Llinares

    Me han salido una várices detrás de la rodilla izquierda. ¿Conoce algún remedio?

    Gracias

  13. Roswell1947 dice:

    LOS ESPECULADORES PRONOSTICAN UNA HISTÓRICA CAÍDA EN LAS BOLSAS A CAUSA DE UNA BURBUJA GIGANTESCA

    http://euskalnews.com/2021/07/los-especuladores-pronostican-una-historica-caida-en-las-bolsas-a-causa-de-una-burbuja-gigantesca/

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