Una entrevista muy interesante al Dr. Stefan Lanka
Poco a poco van cayendo los mitos y los timos de la medicina oficial (artificial). Como los estudios y las investigaciones desde hace décadas únicamente van dirigidas a soluciones químicas totalmente artificiales, se llega a un punto en el que no queda nada de valor que sea aprovechable.
Mucha gente que ha vislumbrado la falsedad de los métodos que usan los nuevos brujos con bata blanca, siguen pensando que con las nuevas, sofisticadas y caras máquinas de diagnóstico se podrá saber cuál es la enfermedad que se padece, para luego poder hacer un tratamiento natural y alejado de la química. Siento desilusionarlos, pero cualquier diagnóstico basado en falsas teorías, sigue dando resultados incorrectos. Pensar que una máquina que vale decenas de millones no se puede equivocar, a pesar de que sus constructores y programadores no tengan ni idea del asunto que maneja la máquina, es una evasión de la realidad muy infantil.
Yo comprendo los motivos que empujan a la gente a admitir que si a un burro le pones una bata blanca podrá volar. Los viejos defectos de toda la vida, la ignorancia, el miedo y las prisas, unidos a altas dosis de irresponsabilidad, pueden hacer creer que la tecnología puede obrar milagros.
A las personas les resulta más cómodo creer que los unicornios cabalgan sobre el arco iris, que hacer una dieta sana que les restaure su salud por completo. Desgraciadamente para ellos, la naturaleza no utiliza los cuentos de hadas en la vida real.
La leyes naturales son muy fáciles de entender, aunque la gente se esfuerce mucho para no entenderlas. Una de las más importantes es la siguiente: cada producto que te vas a comer lleva pegada una factura inseparable. Si te comes un producto, tendrás que pagar la factura adherida con total seguridad. La factura no se puede pagar con dinero y, nadie, por mucho poder que tenga, podrá dejar de pagarla. Si buscas algún truco para no pagar la factura, el importe irá aumentando con los intereses de demora, hasta que tu saldo vital no pueda hacer frente a la cantidad acumulada.
Pero también hay buenas noticias: hay muchos productos sencillos y baratos que en vez de llevar enganchada una factura, devengan un abono de energía, salud, vitalidad y placer. Cada vez es más difícil encontrar una buena excusa para seguir yendo a las fábricas de enfermos oficiales.
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